Acorralados

Este texto fue publicado en El Espectador el 25 de junio de 2012.

En una esquina de San Antonio, uno de los 18 barrios de la Comuna 8 de Medellín, Juan* detuvo el paso y se negó a seguir. Clavó su mirada al frente, sobre una montaña cargada de casas, y dijo, mientras señalaba un muro abierto por una ráfaga, que si no fuera por la presencia de la Policía y el Ejército, él sería un blanco fácil para los del ‘combo’ de Villa Liliam.

Mientras caminaba por otra calle contó que los habitantes han quedado encerrados en tres cuadras. Mostró los callejones alternos por donde sus vecinos deben salir a tomar los buses que van hacia el centro de la ciudad y evitar pisar territorios donde operan bandos enemigos. Señaló el colegio Vida Para Todos, cuyos estudiantes fueron custodiados por funcionarios y policías antes de salir a vacaciones; la cancha sintética de fútbol, inaugurada en octubre pasado pero desolada durante los últimos días, y Tres Esquinas, el sector más comercial y con más vida de la Comuna 8, pero apagado últimamente.

Los testimonios de los habitantes de Villa Liliam y Tres Esquinas, al otro lado de San Antonio, son casi calcados de los de Juan. Los comerciantes cuentan que de seguir así terminarán quebrados y los demás residentes dicen que las familias se partieron porque no pueden ir a visitar a sus seres queridos, pese a que viven a cuatro cuadras o menos. “Yo me siento pagando casa por cárcel”, dice una señora.

En San Antonio aseguran que este barrio ha sido particularmente pacífico. Sin embargo, la historia muestra que esta última ola es un episodio más de una violencia que se ha ensañado desde hace más de 20 años contra la comuna, poblada desde las décadas de los 20 y los 30 por campesinos que venían principalmente del oriente antioqueño, ubicada en el centro oriente de Medellín y habitada hoy por unas 155 mil personas.

Ráfagas nocturnas

El último capítulo violento comenzó el pasado 13 de mayo, cuando fue asesinado en Villa Liliam Darío Ruiz, conocido como El Mellizo. Luego de su muerte se desencadenó un conflicto armado entre combos vinculados a la banda criminal ‘La Oficina’, en los sectores Las Estancias, Santa Lucía, San Antonio, Villa Liliam, Villatina y La Esperanza.

El Mellizo creció en San Antonio y era querido por muchos vecinos. Algunos, incluso, cuentan que era un líder barrial que gestionaba la paz entre grupos enfrentados y que organizaba actividades de integración.

La Policía, sin embargo, dijo que la muerte ocurrió por una disputa interna en ‘La Oficina’. Según el general Yesid Vásquez, comandante de la Policía Metropolitana, alias El Gomelo no aceptó entregarle a El Mellizo, por orden de ‘La Oficina’, el paquete de negocios ilícitos de la zona (extorsiones, tráfico de estupefacientes, plazas de vicios), y por eso lo mató. Para Luis Fernando Quijano, director de la ONG Corpades, El Gomelo se habría pasado para la banda ‘Los Urabeños’.

Los enfrentamientos han sido constantes, sobre todo en las noches. El último ocurrió el lunes 18 de junio, después de las 5:00 de la tarde. Según la comunidad, los grupos enfrentados están usando armas largas, como M60, que dispara una gran cantidad de balas. Sin embargo el general Vásquez ha dicho que eso no es cierto, aunque reconoce que están utilizando fusiles con munición trazadora, que genera ruido y resplandece de forma similar a la M60.

En mes y medio de disputa, ha habido por lo menos ocho muertes relacionadas con este conflicto, según registros de Corpades. Además de dos desapariciones y 65 desplazamientos intraurbanos de familias, según Rodrigo Ardila, personero de Medellín.

Estos hechos llevaron a las autoridades a aumentar la seguridad. A la fuerza pública habitual, unos 120 policías, se sumaron más agentes y 60 soldados. Además, el alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria, y el general Vásquez anunciaron más puestos de control, patrullajes de helicópteros de la Fuerza Aérea y recompensas por denuncias contra 23 cabecillas de los combos de la zona (en especial El Gomelo y Chamizo) y por la entrega de armas y municiones (entre $50.000 y $800.000).

Un territorio disputado

Por estas mismas calles empinadas, donde ahora la comunidad se siente acorralada, donde hay rondas permanentes de soldados y policías, como ha ocurrido en la Comuna 13 y en la Comuna 1 en los tres últimos años, se han movido y atrincherado diferentes grupos armados, que se han ubicado, por bandos, en la parte alta de la montaña (especialmente en La Sierra y Villa Turbay) y en la parte baja (Villa Liliam, Las Estancias y Villatina).

La primera banda que operó allí, según recuerdan habitantes y estudios sobre la comuna, era conocida como la Banda de Deciberio, en alusión a un exmiembro de la Fuerza Pública que organizó un combo de muchachos para atracar en la vía que conduce al corregimiento de Santa Elena.

Estuvo vigente hasta finales de los 80, cuando las milicias 6 y 7 de Noviembre, impulsadas por el Eln, llegaron a controlar el vecindario en las comunas 8 y 9. “Sin embargo, muchos de estos procesos armados de orientación ‘ideológica’, degeneraron en un sinfín de bandas y combos al servicio del narcotráfico, que luego fueron cooptados por el paramilitarismo”, observa un documento de memoria histórica de la Comuna 8, impulsado por la Alcaldía en 2009.

Algunos miembros de estas milicias no se desmovilizaron en 1994 y permanecieron en la zona hasta finales de los 90, cuando aparecieron los bloques Metro (BM) y Cacique Nutibara (BCN) de las Autodefensas. El BM surgió en 1997 bajo el mando de Carlos Mauricio García, alias Doble Cero, y el BCN en 2001, bajo el mando de Diego Fernando Murillo Bejarano, alias Don Berna.

A mediados de 2003 aparecieron los primeros registros de enfrentamientos entre el Metro y el Cacique Nutibara, sobre todo por el control de las comunas 8 y 9, según el balance del Programa de Paz y Reconciliación 2004-2008. Don Berna y Doble Cero se pisaron los terrenos y Villa Hermosa quedó dividida en dos. Los de arriba y los de abajo, como dicen los habitantes. El BM entró a Villa Turbay y el BCN a Las Estancias. La comunidad quedó encerrada, como ocurrió en otras zonas donde los paramilitares triunfaron sobre los milicianos.

Tras la desmovilización y posterior extradición a Estados Unidos (en mayo de 2008) de Don Berna, el jefe natural de la banda criminal ‘La Oficina’, los combos de la Comuna 8 quedaron bajo el mando de alias Valenciano (capturado en Venezuela en noviembre de 2011) y alias Sebastián. Como puntas de lanza de ambas estructuras criminales, alias El Viejo, por un lado, y alias El Rolo y otros, por el otro, se establecieron como cabecillas. Los tres fueron capturados en 2010 y 2011.

Ahora ‘Los Urabeños’ también se disputan la Comuna 8, una de las cinco de Medellín donde la violencia está más arraigada. Pese a su terreno montañoso y a sus calles estrechas y empinadas, es atractiva para los grupos armados. Al igual que la Comuna 13, es un corredor estratégico. La una conecta con el oriente antioqueño y la otra con el Urabá y el suroeste.

La comunidad lo sabe y pide, por todos los medios, estrategias del Estado que cambien esta historia de sangre y fuego. Durante los últimos días han pegado carteles en las fachadas con mensajes de paz, han puesto banderas blancas en las ventanas y han recibido con agrado algunas visitas. Así lo hizo el jueves la señora que dijo que estaba pagando cárcel en su casa. Salió y caminó al lado del personero Rodrigo Ardila y le contó sobre lo acorralada que se ha sentido la gente.

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